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Paso cercano del cometa Levy en el 2011.

Las últimas astrometrías del nuevo Cometa periódico Levy o P/2006 T1 muestran importantes cambios en su órbtita y esto debido a la fuerte acción gravitatoria ejercida sobre él cuando pasó muy cerca del planeta Júpiter en 1972. Fue a tan solo 43 millones de kilómetros de este gigante del Sistema Solar.

De acuerdo con estos nuevos elementos calculados por Andrew Lowe, el cometa pasará muy cerca de la Tierra el 31 de diciembre de 2011, a unas 0,024 unidades astronómicas (UA.), es decir a 3.600.000 de kilómetros. Éstos son los nuevos datos orbitales obtenidas de las astrometrías recientes -del 2 al 20 de octubre: Época=2454000,5; M=357,08039; e=0,6708478; a=3,0053088; Peri.=179,45650; Nodo=279,78860 e Inclinación=18,32058.

Esa aproximación al planeta Júpiter fue determinante para que fuese deformada la órbita del cometa Levy en Agosto de 1972. El siguiente encuetro será en Abril de 2020 a unas 0,35 AU. Antes de 1972 la distancia perihélica (q) era de 0,85 UA.; actualmente es de 0.989 UA y después del 2020 se acortará nuevamente para alcanzar las 0,87 UA. Esto muestra claramente como influye un cuerpo planetario grande sobre la órbita de un pequeño objeto como es un cuerpo menor (cometas y asteroides) del sistema solar.

Cualquier estimación de su brillo en dicho tiempo será en este momento una mera conjetura, pero igualmente calculado sobre la base de los valores actuales de su magnitud absoluta (H=10,5 y de G=4,0) se logra estimarlo en mag. 2,5 y se encontrará precisamente en oposición al Sol. Esto representará una gran ventaja y de ser así tendremos una preciosa vista para que disfruten los aficionados, que siempre anhelan ver un cometa brillante a simple vista.

Momentaneamente los datos provenientes del organismo ICQ International Comet Quarterly dan para el 20 de diciembre de 2011 una magnitud de 5,3 y a 14 millones de km (0,0927 UA) en su paso más cercano; coincidiendo su posición sobre el cúmulo galáctico Mel 111 de Coma Berenice.

Con el correr del tiempo las nuevas observaciones posibilitarán obtener los nuevos elementos orbitales que definirían cuan cercano será dicho encuentro en el año 2011. Más brillante que magnitud 6ta. será evidentemente a la luz de los datos oficiales; quizás algo similar de extenso como el recordado Hyakutake pero algo más traslúcido. Será como ver un fino y delicado velo moverse sobre las estrellas fijas del firmamento del horizonte este al oeste durante cada unas de las noches de su menor separación.

Esto también genera que los restos dejados por el cometa en su paso por la órbita de la Tierra puedan dejar suficiente material para producir una lluvia meteórica importante. De acuerdo a Robert Gorelli de la IMO (International Meteor Organization) reporta que la nueva orbita calculada del Cometa P/2006 T1 (LEVY) es prácticamente definitiva, y su MOID (es la distancia minima entre las órbitas del cometa y de la Tierra) es inferior a 894.000 kilometros. Su período orbital será ahora de 5,22 años y se confirma su próximo perihelio para el 31 de Diciembre del 2006.

Independientemte de su próximo paso en el año 2011, el valor del MOID indica que si la expulsion de material de los pasados días, ha expelido partículas a una velocidad de al menos 14,5 metros por segundo; definiendo así para el 2008 una preciosa lluvia meteórica para el dia de Año Nuevo. En caso de que el cometa no generara dicho material para una lluvia para entonces, seguramente será espectacular para el Año Nuevo de 2012.



Se profundiza el estudio de una íntima relación.

Los Dres. Josep Ma. Trigo-Rodriguez del Instituto de Ciencias del Espacio-CSIC y del Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) y Jordi Llorca de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y del IEECacaban de publicar online en la prestigiosa revista "Monthly Notices of the Royal Astronomical Society" del Reino Unido, un trabajo sobre la estructura y evolución de los cometas a partir de un estudio exhaustivo de la fragmentación de meteoroides en la atmósfera de la Tierra. Los meteoroides son aquellos fragmentos de asteroides y cometas (en un rango de dimensiones variables definidas desde 10 metros hasta pocas micras) que se encuentran en órbita alrededor del Sol. Este trabajo de investigación se titula: "La consistencia de meteoroides cometarios: claves sobre la estructura y evolución de cometas" y es un buen ejemplo del interés científico de reconstruir las trayectorias y órbitas de meteoroides a partir de observaciones de meteoros desde varias estaciones en la superficie terrestre.

Básicamente el comportamiento de los meteoroides en su brusca entrada en la atmósfera de la Tierra proporciona interesante información sobre la estructura, composición y consistencia de los materiales que llegan de cometas (o asteroides) desde diferentes enjambres de meteoroides de los que se conocen los cuerpos progenitores. Según los meteoroides profundizan en la atmósfera a gran velocidad sufren la colisión con átomos y moléculas de la atmósfera superior que producen un calentamiento y la consiguiente fusión y vaporización de los compuestos minerales (fenómeno conocido como ablación ). Sin embargo, las partículas cometarias son muy frágiles y generalmente antes de acontecer la ablación sufren una rotura que expone los diferentes granos minerales que están contenidos en el meteoroide. Ese proceso de rotura es súbitamente acompañado por bruscas fulguraciones dado que en décimas de segundo los diminutos granos son volatilizados por las colisiones y los elementos químicos presentes en el vapor son ionizados. La desexcitación de esos materiales produce intensas fulguraciones que los aficionados a la astronomía que han observado bólidos producidos por cometas conocen muy bien. A pesar de que esas partículas se volatilizan a gran altura, las fulguraciones producidas por grandes bólidos son visibles desde el suelo a distancias de cientos de kilómetros.

Un meteoroide del cometa 55P/Tempel-Tuttle produjo este impresionante bólido registrado por J.M. Trigo sobre Castellón el 18 de noviembre de 1999. Su fragmentación en el tramo final produjo una brillante fulguración en su tramo final. El trazo aparece entrecortado dado que se empleó un obturador rotativo para obtener la velocidad de la partícula a su entrada en la atmosfera terrestre.

COMETAS DE MUY DIFERENTE CONSISTENCIA.

La consistencia de las partículas ha sido estimada a partir de determinar la densidad atmósferica media correspondiente a la altura media a la que se observa la fragmentación de los meteoroides procedentes de cometas. Uno de los resultados más interesantes del trabajo es que buena parte de las partículas que llegan desde cometas periódicos poseen una consistencia en torno a 10 kPa. Sin embargo, existen cometas u objetos muy evolucionados (como 3200 Faetón) que poseen mayor consistencia y se fragmentan más bajos en la atmósfera terrestre a presiones dinámicas en torno a 30 kPa. Faetón posee una reflectividad que sugiere no se trata de un cometa pero quizás sea un objeto de transición que presentó actividad cometaria en el pasado y que, de ese modo, produjo el enjambre meteórico de las Gemínidas. Sin embargo, hay cometas que expulsan materiales de muy baja consistencia. En ese caso particular se encuentra el cometa 21P/Giacobini-Zinner que parece ser representativo de un material débilmente consolidado que se fragmenta bajo presiones dinámicas de 0.4 kPa.

Posiblemente algunos cometas formados en las regiones externas del sistema solar todavía conserven propiedades físicas y químicas heredadas durante su formación. La consistencia de los materiales que los constituyen puede ser un buen indicador del grado de procesamiento colisional y térmico que han sufrido estos objetos.

En la interpretación de estos resultados ambos investigadores sugieren que los cometas progenitores de esos meteoroides han sufrido diferentes procesos evolutivos que han cambiado la consistencia de los materiales superficiales emitidos durante la desvolatilización producida por la sublimación de los hielos bajo el calentamiento de la luz solar. Los cometas de periodo corto evidencian un claro desgaste en su actividad cometaria y sufren colisiones constantes con particulas desprendidas de ellos mismos o de otros meteoroides de la nube zodiacal. Al parecer, las colisiones al cabo de miles de años contribuyen al procesamiento de sus regiones externas, calentando y compactando sus materiales. Al mismo tiempo, pierden gran cantidad de hielo durante cada revolución y dejan al descubierto regiones internas posiblemente más compactadas y quizás alteradas por agua y térmicamente. Los materiales desprendidos de cometas de periodo largo tales como 1P/Halley, 109P/Swift-Tuttle o 55P/Tempel-Tuttle poseen menor consistencia (entre 0.5 y 1.5 kPa) que sugiere un menor procesamiento de sus regiones externas. Si se asume que el grado de compactación puede ser indicador de lo primitivo que es un objeto, existen algunos cometas (como el 21P/Giacobini-Zinner ) cuya consistencia revela una composición y grado de procesamiento muy inferior. El particular comportamiento durante la ablación de las partículas de este cometa en la atmósfera indica que la ablación se produce en un rango muy restringido de temperatura. Por ello, existe la posibilidad de que el material intersticial que consolida los granos minerales de esas partículas sea rico en materia orgánica (con un bajo y restringido punto de fusión), aunque su identificación inequívoca deberá ser el objetivo de futuros trabajos de espectroscopia de meteoros.

EL IMPACTO DE ESTE TRABAJO.
La revista "Monthly Notices of the Royal Astronomical Society" posee uno de los mayores factores de impacto (4.7) en el campo de la Astrofísica como subraya el Science Citation Index. Tal repercusión en la comunidad científica del estudio de bólidos y meteoros supone por tanto un fuerte empuje en las investigaciones que viene realizando la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos en España.


PARA MÁS INFORMACIÓN:
Acceso al trabajo publicado en la revista "Monthly Notices of the Royal Astronomical Society". El trabajo de Josep M. Trigo-Rodríguez y Jordi Llorca acaba de ser publicado online con DOI: 10.1111/j.1365-2966.2006.10843.x



Conociendo a los cometas 'rasantes'

Los "sungrazers" o cometas "rasantes" han sido observados desde hace varios centenares de años.

En las décadas de 1880 y 1890, Heinrich Kreutz estudió éstos cometas que habían sido observados hasta entonces y determinando que algunos eran y otros no. Él también encontró que los que eran realmente del tipo "sungrazers" seguian todos una misma órbita.
Es decir, evidentemente eran "todos estos" fragmentos de un solo cometa, que se había roto en algún momento. Era probable que el cometa original, y sus posteriores fragmentos, se habrían roto en varias ocasiones de su paso tan cercano por el Sol, mientras se movieron su órbita con un período cercano a los 800 años. En honor a su trabajo, nombraron a este grupo de cometas los "sungrazers de Kreutz".

Hasta donde se sabe, no se ha visto realmente ver golpear la superficie solar, o fotosfera. Los sungrazers de Kreutz consiguen pasar en algunos casos pasar a unos 50.000 kilómetros de la superficie, pasando con las regiones más bajas de la corona solar. Evaporarse es lo que generalmente ocurra con ellos al pasar por la caliente atmósfera solar.

Los "sungrazers" han sido observados posiblemente desde el año 371 a. de C, cuando los griegos Aristóteles y Eforo observaron un cometa que se cree pudo haber sido un sungrazer. Hasta 1979 solamente habían sido descubiertos nueve cometas de este tipo, todos mediante observaciones de telescopios terrestres.

Desde ese año, gracias a la puesta en órbita de observatorios solares espaciales, comenzaron a detectarse cometas "rasantes" mediante los instrumentos conocidos como coronógrafos, diseñados para observar la atmósfera solar mediante una máscara que genera un eclipse artificial ocultando el brillante disco del Sol.

El coronógrafo de la misión solar de la NASA o SMM descubrió 10 cometas "rasantes" entre 1987 y 1989. Hay otro coronógrafo solar (en realidad, tres en un mismo instrumento) actualmente en operación: se trata del espectrómetro/coronógrafo de ángulo amplio, o LASCO, a bordo del observatorio solar SOHO de la ESA/NASA.

Desde que ese instrumento fuera encendido, el 30 de diciembre de 1995, ha descubierto más de 1.100 cometas nuevos, de los cuales la gran mayoría pertenece al grupo de "rasantes" de Kreutz. Los demás pertenecen a tres nuevos grupos, Meyer, Marsden y Kracht, que fueron descubiertos directamente a partir de las observaciones del instrumento de la sonda SOHO. Los cometas del grupo Kreutz se acercan al Sol a una distancia diez veces más cercana que los cometas de estos tres nuevos grupos.



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